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La comercialización de productos altamente perecederos, como son las frutas y hortalizas, plantea un reto a los fabricantes de empaques y envases, que deben buscar soluciones que permiten limitar el deterioro natural de estos productos una vez cosechados. En este sentido, una de las grandes innovaciones del pasado ha sido el lanzamiento, hace aproximadamente 30 años, de empaques que permiten controlar e incluso modificar la atmosfera circundante a las frutas y verduras envasadas, dando así lugar a la comercialización de los productos llamados de 4ta gama, todavía poco presentes en los mercados centroamericanos. Sin embargo, a la vez que los fabricantes de empaques siguen investigando y desarrollando alternativas para mejorar la conservación de las frutas y hortalizas, muchos tratan de incorporar en sus diseños las preocupaciones crecientes de los consumidores por contribuir a un mejor manejo el medio ambiente - o por lo menos por limitar su participación en la degradación del mismo. Y claro está, para productos tan poco diferenciados como lo son las frutas y hortalizas frescas, el papel de comunicación del empaque es decisivo para impulsar la compra. Por lo que en adición, se optan por opciones que permiten a la vez visualizar el contenido como identificar el producto y la empresa de manera atractiva. A continuación, daré algunos ejemplos de empaques nuevos que cumplen dos o más de estas funciones:

El cacao es uno de los productos con mejores perspectivas de mercado a nivel mundial. La creciente demanda de chocolates en diferentes regiones emergentes, especialmente en la región de Asia y el Pacífico, está creando una mayor demanda de cacao que la actual oferta no puede suplir (1). Un reciente informe producido por Blommer, la empresa más grande de confección de chocolate y procesamiento de granos de cacao de Norteamérica, proyecta que para el 2020, la demanda de cacao podrá ser superior a la producción en 1 millón de toneladas métricas (2). Según Markus Lutz, catador internacional de chocolate, la demanda por el chocolate oscuro ha crecido en forma sostenida en los últimos diez años, impulsando una preferencia por chocolates de sabor exótico y de origen único, procedentes de un solo país, región e, incluso, de un determinado productor (3).

Actualmente, los productos frutícolas se encuentran, en cada país de la región, dentro de la lista de los 10 productos con mayores valores de exportaciones (Top 10), a excepción de Nicaragua. En Belice, jugo de naranja concentrado y de toronja, bananos y papayas representan el 62% del valor del Top10 de este país. En Costa Rica, ese valor es de 61% (bananos, piña y concentrado de piña, preparaciones de frutas y melones), en Panamá 54% (bananos, piña, sandía), en República Dominicana 24% (banano, aguacate), en Honduras 20% (bananos, melones), en Guatemala 16% (bananos, melones). 

Martes, 04 Marzo 2014 06:00

LA HUELLA HÍDRICA Y LOS PRODUCTOS FRUTÍCOLAS

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Las motivaciones de los consumidores incorporan cada vez más, en sus procesos de compra, sus preocupaciones por la conservación del medio ambiente. Por eso, muchos procuran minimizar su Huella de Carbono, es decir reducir la cantidad total de gases de efecto invernadero - expresada como kilogramos o toneladas de CO2 – que se emitió para elaborar y transportar los productos o servicios que adquieren. A menor huella de carbono, menor participación en el fenómeno del recalentamiento global.

Las frutas representan casi el tercio del valor de la producción agropecuaria regional [1]

La fruticultura representa una opción prometedora para la aumentar la diversificación y la competitividad de la agricultura en la región [2]. 

El valor de la producción neta frutícola, expresado en miles de dólares internacionales, demuestra ese importante papel: de acuerdo con datos de FAOStat, en el año 2011, las frutas representaban el 29% del valor total de la producción agropecuaria primaria y el 42% del valor total de la producción de cultivos.  Además, es un subsector dinámico: la tasa de crecimiento de ese valor ha sido del 3% entre 2007 y 2011, superior al promedio del sector agropecuario (2%).